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DÍA 5
"Jonás"
LEMA: En todos me verás, si al corazón sabes mirar
LITURGIA
Día 5 : En todos los rostros me verás si al corazón sabes mirar.
Comienza la escena con un entierro. Todo el mundo está llorando porque Pepita ha muerto. Está tumbada en el suelo y todos dicen cosas como: “¡Qué buena era!” y también “¡Qué gran cristiana!” etc. La gente se va y aparece un gitano cantando “lere lerele rele dime gitana que’ta pa’sao…” se para ante el cadáver y le dice “tú, ¡levántate!” La muerta abre los ojos y dice “¿dónde estoy?” “¡Pues en el cielo, mi <arma>” “¿En el cielo? ¿Y qué hace un…gitano como tú en el cielo?” “Más respeto <palla> que soy San Pascual Bailón” La mujer se queda sorprendida. Así se encuentra con una negra de una tribu, con una prostituta italiana y con diferentes personas de diferentes culturas. Ella sólo pregunta por Dios y no deja de decir “¡qué desfachatez!” Cuando consigue hablar con Dios le dice que vaya jolgorio que hay en el cielo, que ella esperaba rezar el rosario y hacer laudes y no ver esa cantidad de gente tan diferente, a lo que Dios le contesta que él es Dios de todos los hombres y todas las naciones; de los ricos, de los pobres, etc. Ella contesta “Si lo sé, no vengo” a lo que Dios le dice “no, mujer, tienes toda la eternidad para conocerlos…”
o Es bueno explicar a los jóvenes que Dios es el Padre de todos sin excepción; da igual el color de la piel, si son chinos o rusos, españoles o franceses (como la tortilla) porque nos creó a cada uno de nosotros especialmente y nos quiere a todos tal y como somos. Eso es lo que tenemos que aprender hoy. o Dinámica. Cada jóven del grupo que le toca preparar la oración y presentación del lema, elije una bandera de un país y se pone a pintar en la frente esa bandera a los demás hasta que todos estén pintados. Con esto simbolizamos que Dios es Universal y que quiere a todos. Abrimos un turno de peticiones libres relacionadas con personas que conocemos de otro país.
Érase una vez una mujer muy devota y llena de amor de Dios. Solía ir a la iglesia todas las mañanas, y por el camino solían acosarla los niños y los mendigos, pero ella iba tan absorta en sus devociones que ni siquiera los veía. Un buen día, tras haber recorrido el camino acostumbrado, llegó a la iglesia en el preciso momento en que iba a comenzar el culto. Empujó la puerta, pero ésta no se abrió. Volvió a empujar, esta vez con más fuerza, y comprobó que la puerta estaba cerrada con llave. Afligida por no haber podido asistir al culto por primera vez en muchos años, y no sabiendo qué hacer, miró hacia arriba… y justamente allí, frente a sus ojos, vio una nota clavada en la puerta con una chincheta. La nota decía: “Estoy ahí fuera”.
Se deja un tiempo para que quien quiera comente la historia, haga peticiones, de las gracias, etc
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